El arte del buen bailar

La danza del tango tiene aproximadamente más de 160 años de vida.

En todo este tiempo nunca dejó de crecer y evolucionar.

Evolucionar es ser una mejor versión de lo que se es sin perder la esencia.

La esencia del tango es abrazo e improvisación.

Pero además, el tango es una danza social, mejor dicho es una danza grupal de parejas que bailan abrazados de manera improvisada compartiendo el espacio en común.

Muchas veces no nos detenemos en este concepto, pero es muy importante reconocer que cuando bailamos tango lo bailamos en un entorno social, con el otro.

Esos espacios son los que conocemos como: milongas.

Nadie se junta en una casa de manera privada para bailar tango. A lo sumo si para practicar o ensayar pero no con el clima interno y externo de cuando bailamos en una milonga.

Este ambiente social, generación tras generación, fue legando ideas, conceptos, criterios, haciendo y deshaciendo paradigmas de que es el buen bailar en la danza del tango.

Es decir, entre muchas cosas, que criterios existen que hacen a un o una buen/a bailarín/a.

Esto se fue convirtiéndolo en un legado como un precioso tesoro para las próximas generaciones: el arte social del tango.

Lamentablemente las décadas de lo 60, 70 y 80 donde el tango de ser - dueño y señor de Buenos Aires - casi quedo en el olvido.

De barrios que desarrollaron su propio estilo y escuelas de baile, entendiendo como escuela la filosofía de lo que es bailar bien.

Esto era común en los años 40 y 50 y era muy enriquecedor porque competían mostrando su arte y lucirse para ganar el cartel de buen bailarín o buena bailarina.

En las décadas oscuras del tango hubo generaciones que no continuaron con esta posta.
Se rompió el eslabón generacional.

Si hubo bailarines, hombres y mujeres que recibieron el legado natural de los mayores, pero no hubo un legado generacional.

El tango sobrevivió gracias a la continuidad de milongueros/as que mantuvieron la danza en pocos reductos casi en la clandestinidad.

Al reaparecer con fuerza el interés por el tango en las nuevas generaciones a fines de los años 80 y en los 90, la danza recuperó su esplendor pero también nacieron tendencias y criterios que desconocían el legado histórico y natural que siempre caracterizó a la danza del tango.

Si bien todo aporte es bueno y todo lo que empuje hacia adelante es positivo, también se crearon tendencias que deformaron o pretendieron deformar la danza, agregándole elementos de otras danzas, tecnificándola en exceso y no considerando a la música como elemento inspirador y motor del movimiento. Y lo mas lamentable ignorar totalmente la intimidad del abrazo.

Incluso usando otros géneros musicales que se bailaban con pasos de tango donde prevalecían solo figuras o movimientos orientados hacia la acrobacia desmereciendo elementos esenciales de la danza como la elegancia, la caminata, la circulación de la pista, escuchar e interpretar la música, etc.

Muchos mentores y gurúes de esta movida han justificado estos elementos como positivos amparándose en la evolución y a su vez condenando lo tradicional, como si para evolucionar no hay que tener un origen.

Muchas personas de las última generaciones que ya llevan algunos años bailando han entendido el tango desde ese paradigma, pero por suerte, tarde o temprano, terminan conociendo el legado de nuestros mayores y para su felicidad encuentran que hay un tesoro disponible para todos.

Más de 160 años de evolución donde de generación a generación se fue, como una posta,  trasmitiendo un maravillosos legado en el cual nuestros padres y abuelos nos ofrecen un ARTE, el ARTE del BUEN BAILAR en el tango.

Lamentablemente la ignorancia y la soberbia muchas veces argumentan que si el tango es improvisación "¿por qué tengo que aceptar una serie de condicionamientos para bailarlo?", sin entender que no son condicionamientos.

Es como no saber de arte y ver un cuadro, te puede gustar o no, pero si sabés sobre arte vas a ver en el cuadro muchas cosas y disfrutarlas que el ignorante no puede.

Bailar el tango es un arte que tiene un legado: del buen bailar.

Podés hacer uso de este o no, es tu decisión, pero ¿te perderías de conocer tu tesoro sabiendo que existe?


Pintura de Sigfredo Pastor, pintor argentino 1.912 - 1994

Guillermo Brizuela
Mi Escuela de Tango

Comentarios

Entradas populares