12.3.10

Los Malevos (Parte 2)

Los malevos y el tango.

Los malevos estan intrínsicamente ligados al tango. Ellos eran la expresión material del espíritu del tango, del tango de1.900, del tango original.

Ellos fueron una parte importante en el desarrollo del tango, inspirando a poetas y artistas, pero sobre todo su mayor contribución fue en la danza.

Ya hemos hecho una descripción, en la primera parte, de como se originaron los malevos, de quienes eran y como vivían.

Con respecto al tango, no se sabe a ciencia cierta, como y cuando se originó.

Existen muchos mitos, la mayoría sin fundamentos sólidos, como por ejemplo el difundido mito de que el tango tienen un origen prostibulario, es decir que el tango nació en los prostíbulos, rodeado de prostitutas, gigolos, mafiosos, cafhisios y proxenetas.

Quienes profundizamos en la historia y el origen del tema contemplando hechos históricos reales, descubrimos que este mito es totalmente ficticio. Como veremos más adelante la única relación que tenían los prostíbulos con el tango, era que estos en sus casas de citas, promocionaban el tango, generalmente contratando músicos (tríos y cuartetos), como bailarines masculinos pra alentar a los clientes a la proximidad física con las profesionales para que estas pudieran hacer mejor su trabajo de una forma más directa.

lo que si se sabe que eltango nació en los arrabales,en sus esquinas y sus calles. Estos eran barrios alejados dela ciudad que se iban conformando alrededor como un espiral,por la gente que los iba poblando,inmigrantes, gauchos e indios.

Los arrabales eran el territorio de los malevos, donde convivían armoniosamente con sus vecinos.

Se cree que el tango como tal dío sus primeros acordes en la zona llamada Barrio Sur, lo que hoy conforman los límites del barrio de Palermo hacia el sur, (la Boca, etc).

El poeta Homero Manzi inmortaliza el antiguo barrio Sur en su tango Sur:

San Juan y Boedo antigua,
y todo el cielo,

Pompeya y más allá la inundación.
Tu melena de novia en el recuerdo
y tu nombre florando en el adiós.


La esquin
a del herrero, barro y pampa,
tu casa, tu vereda y el zanjón,
y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón.

Sur,
paredón y después... Sur,
una luz de almacén...

Ya nunca me verás como me vieras,

recostado en la vidriera y esperándote.

Ya nunca alumbraré con las estrellas

nuestra marcha sin querellas

por las noches de Pompeya...

Las calles y las lunas suburbanas,

y mi amor y tu ventana
todo ha muerto,
ya lo sé...


San Juan y Boedo antiguo, cielo perdido,

Pompeya y al llegar al terraplén,
tus veinte años temblando de cariño
bajo el beso que entonces te robé.

Nostalgias de las cosas que ha
n pasado,
arena que la vida se llevó

pesadumbre de barrios que han cambiado

y amargura del sueño que murió.


El tango es musicalmente una integración de ritmos de los más variados orígenes,donde la Habanera, la Milonga Campestre y el Candombe, son sus principales influencias, pero también del tanguillo y ritmos andaluces, la Polka, el Chotis, etc, etc.

También se tiene constancia que el tango nació primero como danza y luego como expresión musical. Para lo cual los músicos improvisaban notas de los pasos de los improvisados bailarines.

Para conocer sobre el tango, nada mejor, que el mismo tango nos lo cuente.

Muchos tangos nos cuentan sobre su origen.

Por ejemplo el tango, Tango Argentino, es uno de los tantos tangos que nos cuentan de forma poética su origen.

Tango argentino
Tango
1929
Música: Juan Maglio
Letra: Alfredo Bigeschi

Es hijo malevo, tristón y canyengue,
nació en la miseria del viejo arrabal,
su primer amigo fue un taita de lengue,
su novia primera vestía percal.

Recibió el bautismo en una cortada
y fue su padrino un taita ladrón.
Se ganó el cariño de la muchachada,
que en una quebrada le dio el corazón.

Tango argentino.
¡Sos el himno del suburbio
y en jaranas o disturbios,
siempre supiste tallar!
¡Y en los patios,
con kerosén alumbrados,
los taitas te han proclamado
el alma del arrabal!

De tus buenos tiempos aún hoy palpitan,
"El Choclo", "Pelele", "Tatita", "El Caburé",
"La Morocha", "El Catre" y "La Cumparsita",
aquel "Entrerriano" y el "Sábado Inglés".
Inútil que quieran cambiarte de rango
y en la aristocracia te mezclen con jazz,
en tu inconfundible rareza de tango,
se pinta la historia del viejo arrabal.

¡Tango argentino!
El de cortes compadrones,
rezongos de bandoneones
y sollozos de violín
¡Tango argentino!
Admirado en todas partes
y como bueno triunfaste
en Europa como aquí.

Con respecto al origen del baile, también existen mitos y leyendas que no son comprobables, pero que a diferencia del origen musical es aún más difuso.

Uno de los mitos dice que el tango en sus principios lo bailaban solo entre hombres, que era una danza de hombres.

Personalmente, con detallo más adelante, el único fin de bailarlo entre hombres era practicar y aprender pasos para luego aplicar en la milonga. Lo mismo hacían las mujeres entre ellas.



En esa época era normal que los amigos se juntaban en las esquinas, acompañados por algún músico, un organito o incluso un silbido, para practicar y crear pasos para lucirse en la milonga.

Esta costumbre predominó a partir de los años 40, donde por circunstancias sociales y políticas, (el gobierno Peronista), la clase obrera que tenía un nivel social de clase baja, se convirtió en una década, en una poderosa clase media, donde las milongas pasaron de un origen oscuro y marginal, a una milonga social.

El tango se convirtió en un baile social, el baile social por excelencia, de la gente y del pueblo. Gracias a esta aceptación social, también florecieron las grandes orquestas y las grandes voces, con una cualidad insuperable.

Pero si el tango nació allá por 1.880/1.890, ¿cómo era su baile hasta los años 40?

El tango y su baile era exclusivo de los arrabales y cuanto más alejado y marginal era el arrabal, más se vivía el tango.

Así lo expresa el tango El Choclo, 1947 con música de Ángel Villoldo y letra de Enrique Santos Discepolo / Juan Carlos Marambio Catán

"Con este tango que es burlón y compadrito
se ató dos alas la ambición de mi suburbio;
con este tango nació el tango, y como un grito
salió del sórdido barrial buscando el cielo;
conjuro extraño de un amor hecho cadencia
que abrió caminos sin más ley que la esperanza,
mezcla de rabia, de dolor, de fe, de ausencia
llorando en la inocencia de un ritmo juguetón.

Por tu milagro de notas agoreras
nacieron, sin pensarlo, las paicas y las grelas,
luna de charcos, canyengue en las caderas
y un ansia fiera en la manera de querer..."


Tiene gusta a vida, tiene olor a muerte.

La contribución de los malevos, en la danza del tango, tuvo mucho de sobrevivencia.

Este mito no es muy conocido pero si más real, ya que los malevos tenían que estar siempre preparados para la pelea de cuchillo (duelo criollo).

La rapidez, los reflejos, lo intuición, la capacidad de reacción, el saber usar el cuerpo para esquivar un puñal, etc. requerían tener un buen equilibrio y saber cambiar el peso del cuerpo.

Para ello, puñal en mano, practicaban con contacto físico, siguiendo el compás y sin equivocarse ya que un error o distración podía ser fatal. Esto les aportaba dominio en una pelea y también al bailar el tango.





Sabido que el tango mejora la postura corporal y el equilibrio y nadie mejor que los malevos para hacerlo. De hecho, la mayoría de los malevos eran gandes bailarines de tango.


Los malevos y las mujeres.

Recuerdo malevo
Tango
1933
Música: Carlos Gardel

Letra: Alfredo Lepera


Era mi pebeta una flora maleva
más linda que un día dorado de sol.
Trenzas renegridas, mirada que ruega,
boca palpitante de fuego y de amor.

Para conquistarla yo me jugué entero,
no valía la pena sin ella vivir,
peleando con taitas en un entrevero
pensé que era lindo por ella morir.

Tiempo viejo,caravana
fugitiva¿donde estás?
Florido tiempo que añoro
por tus caminos de olvido
viajan visiones que lloro,
sueño querido que te alejas.

Tiempo viejo, nravana
fugitiva¿donde estás?
Cinco años pasaron de la primer cita,
burlón el destino me obligó a volver.

Qué viejos los ojos de la muchachita,
que un día riendo me enseñó a querer.
Fuimos sin pensarlo como dos extraños,
su boca marchita y mi suspirar.
Habiendo cenizas de los desengaños
el recuerdo, amigo, es mejor borrar.


1.879. Es una fecha significativa, fue la primera gran inmigración que recibiría Argentina y que continuaría con succibas oleadas masivas de inmigrantes hasta 1.920, pero también coincide con el nacimiento del tango.

En esa fecha existían censados 89.661 argentinos, en menos de una década arribaron 88.126 extranjeros. Inmigrantes de las más variadas nacionalidades, aunque el 50% eran italianos que se radicaron principalmente en Buenos Aires. El 80% eran hombres.

Los inmigrantes acudían en masa con la esperanza de hacer la América, es decir hacer una fortuna y volver al terruño con sus familias.

Para los años 20, la población argentina contaría con más de 1.500.000 habitantes, donde el 50% se concentraría en Buenos Aires.

Es decir que las mujeres se convirtieron en una necesidad vital. Existía una mujer por cada cuatro hombres.

Ante esta realidad, la mafia extranjera de la prostitución encontró en ello un próspero negocio.

En el Buenos Aires de 1.890 existían 18 templos religiosos, 200 escuelas y 4.000 prostíbulos.

De ahí el mito de que el tango nació en los prostíbulos, ya que pulularon en los pocos años que el tango nació y estos, como se explicó, promocionaban el tango en sus casas de citas para generar un ambiente más intimista.

Pero el tango nacía y se acunaba en los arrabales, donde los malevos, como cualquier hombre necesitaba del calor y la compañia de una mujer, para la cual, muchas veces las conseguían disputándoselas en duelos criollos, sobre todo a las más atractivas y jóvenes.

Las mujeres pasaron a ser un objeto de propiedad y predominó en los arrabales una cultura machista.

El tango Tiempos Viejos. (Tango 1.929. Música de Francisco Canaro y letra de Manuel Romero).
Este tango nos cuenta como el protagonista se jugó la vida para conseguir a la rubia Mireya en duelo a sangre con el loco Cepeda.

"¿Dónde están las mujeres aquéllas,
minas fieles, de gran corazón,
que en los bailes de Laura peleaban
cada cual defendiendo su amor?

¿Te acordás, hermano, la rubia Mireya,
que quité en lo de Hansen al loco Cepeda?
Casi me suicido una noche por ella
y hoy es una pobre mendiga harapienta.
¿Te acordás, hermano, lo linda que era?
Se formaba rueda pa' verla bailar..."


(El loco Cepeda fue un personaje real, era poeta, anarquista y malevo. Amigo de Gardel y Razzano, donde se cuenta que Cepera les regaló al dúo muchas de sus poesías con la ilusión de verlas en algún tango. De la rubia Mireya no consta que existió, aunque gente afirma que la ha conocido o la ha vista verla bailar).

En esta película, Los muchachos de antes no usaban gomina, muestra un extracto de Tiempos Viejos.

La prostitución no fue el único negocio, también florecieron las academias de baile, donde contrataban chicas para que los hombres fueran a aprender. Para un hombre era una de las pocas posibilidades que tenían de tener contacto con una mujer.

Esta situación generó que los hombres que más se destacaban en el baile, más posibilidades tenían de realacionarse con las mujeres.

La sociedad del arrabal de ese entonces era machista, quizás no en un sentido conceptual, sino como una manifestación natural ante la realidad. La escazes de mujeres y la proliferación de prostitutas en la vida cotidiana del arrabal, sumado a la necesidad vital de los hombres más los prejuicios religiosos y morales de la época puso a la mujer en un custionamiento permanente de su conducta. Existían normas de lo que era una mujer decente o una mujer de mala vida.

Por ello, muchos tango, sobre todos los de aquella época, sus letras predomina la traición, el desengaño, el desamor y la crítica a la mujer que aspiraba a una vida mejor.

En el arrabal se fue definiendo una variada tipología para las mujeres, que en un principio tenían un sentido concreto y que con el tiempo se fueron convirtiendo en sinónimos para referirse a la mujer. Un ejemplo es la mina, en referencia a las minas de carbón donde se extraía el oro. La mina era una mujer (generalmente prostituta) que mantenía a un hombre (generalmente un cafishio).

También estaban: las grelas (mujer maleva y pendenciera), las paicas (mujer que convivia entre malevos), las chirusas (mujer de bajo valor, gereralmente por su aspecto descuidado), las pispiretas (mujer risueña y alegre de vida superficial), percanta, la piba, y un largo etc.


El fin de los malevos.


Sueño malevo
Tango
Música: Leo Lipesker (Riel)
Letra: Abel Aznar


Tiene todavía las mismas costumbres,
lleva tan adentro su viejo arrabal,
sin el farolito tristón que lo alumbre
vive en un ensueño de trenzas y percal.

Un barbijo cruza su cara arrugada
y en la roja huella de la cicatriz,
que acaricia a veces con turbia mirada,
hay dos ojos brujos de oscuro matiz.

Es un malevo viejo
un resto de avería,
un hombre de otros días
que ya no han de volver.

Que ahora, cuando mirala luna en la cortada,
su corazón suspira
pensando en el ayer.

Y es una puñalada
feroz y despiadada,
saber que ya no es nada,
que llora sin querer.

Ya no usa lengue ni zarzo en la zurda,
él ya no es un taita de faja y puñal.
Sabe que sus años se fueron en curda
a morir de bronca en algún zaguán.

Sabe que no quedan malevos ni guapos,
pero es un consuelo pa' su corazón,
los tangos de barro, de grillos y sapos,
imitando al fuelle gangoso y tristón.

El refranero popular dice que desde que se inventó la pólvora, se acabaron los malevos, en referencia a quienes con el uso de un revolver tenían más ventaja sobre los que usaban el cuchillo.

En parte esto es cierto porque la mafia francesa para disputarse territorios, no dudaba en usar el revolver sin considerar los códigos de honor que existían entre los malevos.

Pero lo más significante en la decadencia de la vida maleva fueron los cambios sociales que se fueron sucediendo a partir de la década del 40.

La existencia de la nueva clase media, las mejoras sociales y la educación masiva, fue mejorando material y culturalmente también los arrabales.

Sin embargo, el espíritu malevos esta impregnado en la idonsincracia y el inconsciente colectivo de la sociedad, en especial de Buenos Aires.

Guillermo Brizuela
Mi escuela de Tango
© 2010


8.3.10

La vida es una milonga

Marzo, hace dos meses que estoy en Mar del Plata, en Argentina, en la patria del Tango, en mi patria.

Aunque internamente siento que estoy hace más tiempo, como un año.

Del frío bajo cero y la nieve, a 30º de calor húmedo, con un sol generoso. Fue un lindo verano.

De la tranquilidad y el espíritu navideño de Flensburg, a la ciudad turística por excelencia, donde hay quilombos pra elegir.

De los coches que paran en cada esquina y la gente que espera el cambio de semáforos para cruzar; al caos y la anarquía de los conductores y peatones.

De la vida social tranquila, aprendiendo un nuevo idioma y conociendo otra cultura muy distinta a las que estube; a una situación familiar triste, fatalmente triste.

Y si, a empezar de nuevo...otra vez de nuevo? o otra nueva experiencia?

Hace poco ví una peli, La suerte esta hechada, con Gastón Paul, realmente muy buena; la recominendo.

En ella, el profe de tango, Laurencio le dice a Guillermo (Gastón Paul): "en la vida uno repite y repite, por eso comete siempre los mismos errores. La evolución esta en el cambio".

Laurencio: "¿Con cuantas chicas estuviste?"
Guillermo: "Con varias..."
L: "¿Estás seguro?"
G: (mirada de "que me quieren decir")
L: "¿Eran distintas o siempre la misma? Cambiamos el envase, pero el contenido es el mismo."

...

Así que en cuanto pude, empecé a frecuentar las milongas.

La primera en un pequeño centro cultural, donde se nota que en su ambiente todos se conocen y son como un clan.

Me quedo observando y veo mucho de eso que llaman tango nuevo al bailar, donde much@s bailarines estan rodeados de un aurea de histéria.

De repente, veo un señor mayor con toda la pinta de los viejos milongueros, es el único que tenía estilo al bailar.

Mi atención se quedó concentrada en el, los demás se parecían a las peleas de la película Matrix. No se si volaban, saltaban o hacian artes marciales, pero quedaron congeladas mientras disfrutaba viendo a este milonguero y como disfrutaba la chica que estaba con el.

Se llama Aldo, que casualmente su mesa estaba al lado de la mía.

Nos pusimos a charlar , 82 años, parece de 60, con un espíritu y una catitud ante la vida de un chico con 20 años, (he incluso con más pilas que muchos de 20).

"A mí el tango me rejuvenece", me dijo, al comentarle que me gustaba su estilo.

La segunda milonga que conozco es en un centro español.
Es la que más me gusta, tiene un salón muy amplio y cómodo, con mucha gente de todas las edades, con un aire familiar donde reina la camaradería, como las reuniones familiares cuando era chico.

La tercera, un lugar donde historicamente va gente madura. Quizás la más milonguera, en el sentido de que predomina edades de 60 para arriba, generaciones de los clásicos milongueros, que "ya fueron y vinieron varias veces".

Muy buena selección de tangos para bailar.

Mientras terminaba de fumar mi cigarrillo antes de entrar, converso con un señor que recién empezaba el suyo. Un turista de Buenos Aires que todos los veranos frecuenta la feliz unos días.

Un dandi, traje impecable, con todos los detalles a tono, el pañuelo, los colores y los zapatos que parecen espejos.

Nos ponemos a charlar; ex militar, guitarista, apasionado del folclore, profesor de zamba y chacarera, amigo del Chúcaro, y ex guitarrista de Anibal Troilo.

"Tocaba a veces con Troilo, yo era una guitarra de reserva, por mi profeión no tenía tiempo para dedicerme a la música, aunque el Gordo, me quería más seguido con el".

"No soy un gran bailarín de tango, lo mío es la zanba y la chacarera donde "la gasto" como dice la canción de Guaraní al Chúcaro, pero el tango lo siento y lo bailo sencillo".

Se llama Raúl y me invita a sentarme a su mesa, que como buen dandi, no puede haber otra cosa que un balde de champú.
Mientras le hace un gesto a la camarera para que traiga otra copa, llama a una ocasional amiga, también turista y milonguera. Se llama Analía y mienras charlamos sobre las milongas de Buenos Airs y me recomiendan lugares, Raúl me dice: "Bailá con ella, ella sabe seguir".

Aunque nunca tengo reparos en bailar con alguien, me sentí un poco intimidado, porque estaba antes dos pesos pesados de la milonga y de la vida.

Después de bailar la tanda, dirigiéndonos a la mesa, ella me dice: "Muy bien nene, pero el hombre tiene que sentirse seguro al bailar. Si tiene dudas se la transmite a la mujer"; seguramente percibiendo que me pasé de respetuoso al bailar y me faltó un poco más de arrogancia.

El: "Bien pibe, caminas el tango y eso es lo más importante".

Entre recomendaciones de ambos de que milongas tengo que visitar en Baires y las acnédotas de vida de Raúl que son para escribir un libro, me quedó patente una frase: "Si querés aprender a bailar bien el tango, tenés que venir a las milongas, es la mejor escuela."

Al volver a casa de la milonga, en el bondi, me encuentro con Lucas, un viejo amigo que no veo desde hace 10 años y que curiosamente empezó a aprender a bailar tango hace 10 años, al que tuvo que dejar por cuestiones de laburo.

Con el, empezamos a frecuentar una milonga abierta, todos los sábados en una plaza de la calle Güemes, donde enseñan tango en la primera media hora. Yo le hago la pata para que recupere el tango, ya que quiere ir a las milongas.

Tiene talento, pero le falta la confianza al bailar, como decía Analía, para utilizar lo poco que sabe.

Esto fue enero y febrero, Ahora marzo. En la ciudad se empiezan a verse pocos turistas y empiezan a florecer los guardapolvos blancos que van o salen del cole.

Esta quincena será el último coletazo turístico para los comerciantes, donde los contingentes de la 3º edad dejarán su dinero. Después fin de temporada. Y se acabará esta tanda.

Después la vida marplatense y a seguir bailando.