15.7.09

Cuarto concepto: La Marcación. (Parte I).

El tango es un baile de a dos, en un abrazo íntimo, donde sentimos la música y expresamos nuestros sentimientos caminando al compás.

Para poder bailar es necesario que el hombre sepa "llevar" a la mujer y la mujer "se deje llevar" por el hombre.

En un principio, el hombre es el que invita a la mujer a seguirle y ella le acompaña, aunque cuando se domina la danza se convierte en un diálogo donde ambos, son comapñeros en un mágico viaje de 3 minutos..

Para ello, el hombre tiene que aprender a llevar a la mujer y la mujer ser sensible y colaboradora con las sugerencias del hombre. A esto se le llama: marcación.

La marcación suele ser lo que más le cuesta a los hombres aprender, porque esta debe ser clara y decidida pero siempre con suavidad.

Y como el, es el que guía, tiene que saber "como sugerierle su intención" a la mujer, y esta, interpretarlo y seguirle.

Además, ambos siguiendo el compás de la música de forma elegante.

Es decir que el hombre tiene que resolver varias cosas al únisono.

Lo más importante es empezar con un abrazo correcto.

Cuando los cuerpos se entrelazan en un abrazo de tango, si este es técnicamente correcto y cómodo tanto para la mujer y el hombre, sugerir he interpretar la marcación no será tarea difícil.
Lo que quizás no es tan fácil es aprender a dominar la marcación, pero esto se aprende con práctica.

Anteriormente expliqué el abrazo de tango, pero vamos a matizar algunos conceptos.

En el tango suelen exister variaciones en el abrazo. Aquí nos centraremos en el abrazo del tango de salón, ya que es el estilo ideal para aprender.
El abrazo del hombre: Enfrentados mujer y hombre, este con su brazo derecho le toma por la espalda a la altura del bretel (debajo de los omóplatos) y la invita suavemente hacia su torso (con un sentido de contención, es decir como abrazamos a una persona que queremos) y con la mano izquierda con su palma le invita a que la mujer a tomarse de la mano a la altura de los ojos, en forma de que las manos formen un corazón.

El hombre encastra su pecho derecho entre los pechos o eje de la mujer. El hombre mirará hacia su mano izquierda y la mujer hacia adelante quedando los rostros unido frente (derecha) con frente.

Los pies deben estar juntos (tobillos con tobillos) y la espalda recta y los hombros relajados.
El antebrazo y mano derecha debe estar siempre en contacto con la espalda de la mujer.


El abrazo de la mujer: Enfrentada al hombre con su brazo izquierdo abraza calidamente al hombre desde el cuello, o según las altura donde este más cómoda, ponieindo sus hombros paralelos al piso.

Su mano derecha une a la palma del hombre.

Ante la invitación a unir torsos con torsos, la mujer muy suavemente opone cierta resistencia, para buscar su comodidad física y emocional.

Ellas también deben tener los pies juntos (tobillos con tobillos), la espalda recta y los hombros relajados.
El brazo izquierdo de la mujer (del hombro al codo), debe estar en contacto con el brazo derecho del hombre.

Ambos: El hombre invita a unir el torso de la mujer con el suyo y ella le acepta. Depende el grado de unión de los torsos, el abrazo se tornará más intimo o no.

Ambos en posisón recta con las rodillas levemente flexionadas y llevando el peso del cuerpo hacia la punta de los pies (los metatarsos). Así, logrando un pequeño apile.

Cuanto más íntimo sea el abrazo, las frentes (derecha del hombre e izquierda de la mujer), se terminarán uniendo y se formará un ángulo de 45° al unirse los torsos.






Ambos sacan el culito para atrás y flexionan levemente las rodillas, de esta forma los cuerpos se van hacia adelante sin esfuerzo y se apoyan unos a otros.
Los pies buscan su espacio y comodidad.

El equilibrio: Al unirse los torsos, los pies de ambos deben buscar su comodidad, para empezar a caminar. Para ello, ambos flexionan levemente las rodillas y apoyan el peso de su cuerpo en el del compañero/a, sin perder el propio equilibrio de cada uno.

De esta forma los torsos estarán unidos y los pies buscarán la separación que dé comodidad para empezar a bailar.

Entonces se formará un vaivén donde hombre y mujer se avanzan y resisten uno al otro.

Este vaivén o resistencia es muy importante porque permite sentir mejor la energía del compañero/a y es parte importante en la marcación.






Con estos detalles; torsos unidos, brazo derecho del hombre, brazo izquierdo de la mujer, gluteos hacia afuera, rodillas flexionadas y pies cómodos los cuerpos son muy sensibles a cualquier movimiento y es fácil sugerir una marcación e interpretarla.
Ambos deben tener la espalda recta y relajada al igual que los hombros.

Algunas oportunas aclaraciónes:

- En el abrazo esta implícita una cuestión de comodidad emocional, es decir que algunas veces, en especial las mujeres, no se sueltan a un abrazo íntimo y prefieren un abrazo más abierto.

- El hombre tiene que ser receptivo a lo cómoda que está la mujer en el abrazo.
Muchas veces digo que al empezar a bailar, la mujer, (lo digo como hombre), es como un semáforo, hay que saber leer en que color está, saber cuando cambia y ser receptivo a esos cambios.
A veces empieza "en rojo", por lo tanto el abrazo no va a ser muy íntimo pero quizás cambie a verde (un abrazo íntimo) en algún momento del baile, o combine con el amarillo.
Otras empieza en verde y sigue en verde. Y así en múltiples combinaciones.

Esta claro que para la mujer es muy importante sentirse cómoda y ellas valoran los hombres que las abrazan corectamente, es decir considerando estas señales.

Por lo tanto la mujer debe buscar su comodidad y el hombre interpretar y coloborar el la comodidad de la mujer.


Los ajustes:

La explicación anterior es básicamente para dos personas que comparten la misma altura.
Pero tanto el hombre y la mujer pueden variar la altura del abrazo si las diferencias de altura se empiezan a notar.

Por ejemplo, si el hombre es muy alto para la mujer, este le abrazará a la altura de los hombros y bajará su centro de gravedad (el culo), flexinando más las rodillas y haciendo los pasos más cortos.

Ella, bajará su abrazo a la altura del codo del hombre, caminará más en punta de pies y estirá los pasos, si es necesario.






Es decir que cada uno hará los ajustes donde se sienta cómodo y perciba la comodidad del compañero/a.

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