3.6.10

La Reina del Plata

Abril. Buenos Aires.

Hace como 15 años que no la veo. Tengo la misma emoción como si volviera a ver un viejo amor, o un amigo del alma. Prefiero un viejo amor, porque para mí Buenos Aires es femenina. Por algo es la Reina del Plata.

Mientras viajo en la primera fila del primer piso del bus, y disfruto del paisaje pampero ruta adentro, me suena insistente Los cien barrios porteños. Canción que no dejará de sonar hasta mi vuelta, mi vuelta a Mar del Plata y mi segunda vuelta a Buenos aires.

¿Cómo estará? Estará tan linda como la recuerdo? O con tantos quilombos sucedidos en el país los últimos años en mi ausencia, estará medía achacada?

Me siento con la misma expectativa que Anclao en París;; “me han dicho que estas floreciente…no sabés las ganas que tengo de verte!”

Me instalo en el colonial barrio de San Telmo.

Hay, más tango que nunca, tanto que te asfixia, sobre todo porque el tango se convirtió en el yeite de estos tiempos, por tus calles céntricas se ven muñecos con cartelitos de “Tango show” y parejas bailando a la gorra.

Mucho show para el deslumbre de los turistas, para mi una forma de ganarse la vida, pero lo que es tango, es pura pinta.

La primera milonga, Los Consagrados, linda milonga, tradicional, como me gusta.

Conozco personalmente dos amigos virtuales de un foro tanguero. Gente linda. Y para paradojas de la vida conozco unas dinamarquesas que viven en Flensburg pero que nunca nos conocimos. Creí que por un tiempo no iba a usar mi inglés de Tarzán, pero las circunstancias no lo exigen demasiado, porque en el lenguaje del tango nos entendemos todos.


San Telmo, La Boca, Recoleta, Palermo, Puerto Madero, el Abasto. No me dío el tiempo para recorrer más, pero suficiente para estar enamorado de cada esquina, de cada rincón, de cada detalle, de tus plazas, tus fuentes, de tu urbanismo fusionado armónicamente entre la arquitectura del Art Noveau, las casas coloniales y los edificios modernos. Que contrasta y eclipsa los problemas sociales que son la otra cara de la moneda de la realidad.

Muchas veces suspirando por ti, bajo el sol de otro cielo, cuando lloró mi corazón escuchando tu nostálgica canción”, ahora se tiñe de expectativa como la ansiedad de un quiceañero.

Y sí… se siente en cualquiera de tus calles que;


hay algo en tus entrañas que vive y que perdura,
canción maleva, lamento de amargura,
sonrisa de esperanza, sollozo de pasión.”

Volví a sentir la misma emoción del primer amor, y el cariño incondicional de quien te ama sin preguntas, sin condiciones.